Select Page

PASEANDO POR EL PATRIMONIO

El Real Círculo de la Amistad, Liceo Artístico y Literario posee una rica colección pictórica que pone de manifiesto que esta institución se constituye como eje, en torno al cual, han girado los artistas –nacionales o extranjeros– más notables de cada etapa de nuestra modernidad. Este patrimonio conforma una gran panorámica estética y un reflejo sociocultural a lo largo de más de un siglo, y nos enseña la preocupación de los sucesivos directivos por respaldar a creadores noveles, acogiendo tendencias de los más dispares.

Los cuadros del Liceo. José María Rodríguez de los Ríos Losada

En junio de 1870 el Círculo de la Amistad aprobó encargarle diecisiete cuadros al óleo al pintor Sevillano José Rodríguez Losada y para escoger los temas se encargó una comisión entre los que se encontraban Francisco de Borja Pavón y Carlos Ramírez de Arellano.

Ésta decidió que se pintaran cuatro cuadros con los retratos de Séneca, Gran Capitán, Maimónides y Averroes, que de todos se desconoce su paradero, y trece dedicados a contar hechos relevantes de la ciudad tanto épicos de su historia, como acontecimientos realizados por sus personajes. Once se colocaron en el Salón de Recepciones, hoy Salón Liceo, y se titularon: “Desposorios del conde Teodofredo, hijo de Chisdanvisto, con la cordobesa Prisciliana”; “Notificación al Maestro Séneca de su sentencia de muerte”; “La resistencia de los visigodos en el templo de San Acisclo”; “Los mártires cordobeses Acisclo y Victoria, marchando al anfiteatro camino del martirio”; “Dulcidio de Toledo en la corte de los emires de Córdoba”; “La vuelta de Almanzor, enfermo y vencido en la batalla de Calatañazor”; “Conducción de Boabdil prisionero después de la batalla de Lucena a presencia de los Reyes Católicos; “Entrada del Santo Rey Fernando en Córdoba”; “La entrada del Gran Capitán victorioso en Nápoles”; “Presentación de Cristóbal Colón a Isabel la Católica para proponerle un viaje a tierras desconocidas”; “El crimen de los comendadores” se descolgóporque no agradó a los descendientes del protagonista y en la actualidad se encuentra colocado en unas de las galerías del Palacio de la Merced, Diputación Provincial, y el que conmemoraba la “La batalla de los piconeros” que estuvo ubicado en el frontal donde está el escenario y cuando este se construyó a principios del siglo XX se quitó y está desaparecido. (Autorretrato de Ríos Losada)

El cuadro decimotercero que está colocado en la Sala de Juntas no se conoce su título por no encontrarse en las actas, y representa a un galeno vestido de romano haciendo una sangría o quizás una cura. Por estos diecisiete cuadros se le pagó al pintor 100.000 reales y donó a la institución un autorretrato suyo que se encuentra en la Sala de la Chimenea.

(Los mártires cordobeses Acisclo y Victoria marchando al anfiteatro camino del martirio)

Los Cinco Sentidos de Díaz Huertas

Carlos Ángel Díaz Huertas nació en Córdoba en 1866. Fue un pintor e ilustrador que estudió Bellas Artes en la Escuela Superior de Madrid. La fama nacional e internacional le llegó cuando, siendo muy joven, comenzó a trabajar como ilustrador de la revista Blanco y Negro. Para esta publicación ilustró la portada del primr número (10 de mayo de 1891) con «La señorita que guía un coche tirado por mariposas. Dibujó para otras cabeceras como La Ilustración Española, La Esfera y La Ilustración Ibérica pero es en Blanco y Negro, donde con sus escenas costumbristas, llenas de vida y movimiento, se convierte en el ilustrador más grande de su tiempo. Su pintura obtuvo medallas en las exposiciones nacionales de 1899, 1901 y 1904.

En la Sala de los Sentidos se exhibe la extraordinaria colección de cuadros dedicados a “Los Cinco Sentidos” de Díaz Huertas (1866-1937), los cuales “son todo un alarde de dominio pictórico, de conocimiento de la naturaleza y de perfección del dibujo, arquetipos todos ellos de la estética de la llamada “Belle Epoque”, tan llena de poesía”, según Francisco Zueras.

Falleció el 8 de marzo de 1937 en Dos Hermanas (Sevilla).

Julio Romero de Torres

Si repasamos la historia de nuestra sesquicentenaria Casa, no se puede olvidar la impronta del pintor Julio Romero de Torres (1874-1930). El hecho de que su padre, Rafael Romero de Barros fuese, además de artista, director de la Escuela Provincial de Bellas Artes de la ciudad (Diario de Córdoba, 3-12-1895), influyó en gran medida sobre la vocación de su hijos, Rafael, Enrique y Julio.

El Real Círculo de la Amistad guarda con celo los grandes murales que decoran su regia escalera principal. Son pinturas sobre lienzo y fueron encargadas a Romero de Torres por acuerdo de la Junta Directiva, siendo su presidente José Marín Cadenas, el 1 de julio de 1905. En el acta, punto 7º, reza: «Encargar a Sr. Julio Romero el proyecto de reforma del salón pequeño».

Romero de Torres desarrolló un exquisito programa compuesto por seis lienzos. Destacan dos de superior tamaño: Canto de Amor y El Genio y la Inspiración. Luego, cuatro cuadros de menor medida  pero similar estilo, representan a las artes: Escultura, Pintura, Música y Literatura.

Canto de Amor, según Mercedes Valverde, «representa a dos personajes que, en actitud romántica, parecen leer una partitura. Por encima de ellos una figura etérea, la Musa, [desciende con una corona de laurel], símbolo del triunfo. Una atmósfera difusa, hasta opresora de bosques, ambienta la escena débilmente iluminada por el sol, cuya luz tamizada se entreteje por los árboles». No descartamos la interpretación de este cuadro, marcadamente simbolista, a la luz del influjo literario de Bécquer (la leyendaEl beso), y de la corriente prerrafaelita, que había dominado la segunda mitad del siglo XIX inglés (Rossetti, Burne Jones). Por otra parte, en la técnica de la arboleda también se intuye el rastro de Camille Corot (La danza de las ninfas).

Dentro de la misma escuela simbolista y con igual tono cromático, descuella El genio y la inspiración. El episodio se desarrolla al  borde de un acantilado. Un personaje femenino, que simboliza la inspiración, protege a un niño desnudo y desvalido, al tiempo que le señala el infinito. El niño es el artista, el creador, y tiene que mirar el camino del arte por encima de los abismos terrenales.

El cuarteto restante son alegorías sobre las artes. El primero que realizó fue el dedicado a La Escultura. Lleno de fuerza y contenido, antecede a La Música, La Pintura y La Literatura, donde Julio Romero de Torres simplificó hasta el extremo las figuras y redujo el programa decorativo a los primeros planos. Estas obras carecen de firma y título. Optó por dejar esa tarea a la imaginación del espectador, aun cuando las respectivas iconografías sean tan obvias como el piano, las partituras, la paleta o los pinceles.

La obra más contemporánea del Real Círculo de la Amistad

Debido a la gran importancia que ésta entidad tuvo en el siglo XX, siendo referencia en la ciudad, en cuanto a la organización de exposiciones, muchas de ellas traídas de fuera de la provincia (se tenía convenios con distintas salas y museos de la geografía hispana para la cesión de exposiciones itinerantes) y de fuera de España, hoy día, el Real Círculo de la Amistad conserva una valiosísima colección de obras de arte, tanto escultura como pintura.

Entre las más importantes cabe destacar, exceptuando las ya comentadas anteriormente de Romero de Torres, Díaz Huertas y Rodríguez Losada: Francisco Aguilera Amate (Córdoba), Alfonso Ariza (Córdoba), Betti Bernay (Nueva York), Venancio Blanco (Salamanca), José Cozar (Jaén), Álvaro Delgado (Madrid), Rafael Díaz Peno (Córdoba), José Duarte (Córdoba), Equipo 57, Víctor Escribano Ucelay, José María Gracia Naranjo (Córdoba), Elena A. Grette (Buenos Aires), Lillianne Lees-Recenze (París), Ginés Liébana (Jaén), Marcel Martí (Barcelona), Joan Miró (Barcelona), Rafael Orti Melénde-Valdés (Córdoba), Juan Luis González-Ripoll (Cádiz), Manuel Rivera (Granada), Rita Rutkowski (Londres), Rafael Serrano (Córdoba), Joaquín Vaquero Turcios (Madrid), Francisco Zueras (Huesca), etc.